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La Guía de la Compresión

Clases de compresión explicadas: ¿cuántos mmHg necesitas de verdad?

Actualizado el 2 de septiembre de 2026 · 7 min de lectura

La respuesta corta

Para prevención — viajes, trabajo de pie, piernas cansadas o pesadas, hinchazón del embarazo — elige la clase I (15–21 mmHg). Para una afección diagnosticada — varices, cuidados tras una trombosis, linfedema — la clase II (23–32 mmHg) es el estándar clínico europeo, idealmente confirmada por un flebólogo. Más presión no es mejor; la presión correcta llevada a diario, sí.

Calcetines de compresión negros, fotografía editorial

Qué significa mmHg en realidad

La compresión se mide en milímetros de mercurio (mmHg) — la misma unidad que la tensión arterial — y siempre en el tobillo, donde la presión es más alta. Una media graduada va soltando esa presión pierna arriba: según el perfil certificado del fabricante, la zona justo sobre el tobillo conserva el 70–100 % de la presión del tobillo, la pantorrilla el 50–80 % y la parte del muslo de los modelos largos el 20–60 %.

Ese gradiente, y no el apretón en sí, es lo que apoya el retorno venoso hacia el corazón. Por eso la talla se elige por los contornos de tobillo y pantorrilla en centímetros — una media que no coincide con tus medidas no puede entregar su presión declarada.

Las clases europeas

Piumella ofrece la clase I y la clase II — las dos clases que cubren la prevención diaria y las afecciones diagnosticadas más comunes. La clase III pertenece a la consulta de un especialista.

ClasePresión en el tobilloUso típicoReceta
Clase I15–21 mmHgPesadez, vuelos, días de oficina, hinchazón leve, embarazoNo
Clase II23–32 mmHgVarices diagnosticadas, cuidados tras trombosisRecomendada
Clase III34–46 mmHgInsuficiencia crónica grave — adaptación especializada; fuera de nuestra gama

Clase I vs clase II — la diferencia honesta

Si nadie te ha diagnosticado nada, la clase I es casi siempre el comienzo correcto. Es bastante más fácil de poner, cómoda durante una jornada de diez horas y clínicamente relevante para la prevención.

La clase II solo se gana su presión extra cuando una afección la exige. Llevada en una pierna sana es simplemente más esfuerzo sin beneficio añadido — y una media que pelea contigo cada mañana acaba en un cajón.

Cuándo hablar antes con un médico

Las medias de compresión son productos sanitarios certificados, y algunas situaciones piden consejo médico antes de llevarlas: arteriopatía periférica, diabetes con daño nervioso (neuropatía), flebitis aguda o sospecha de trombosis, heridas abiertas o infecciones cutáneas en la pierna e insuficiencia cardiaca descompensada. Si alguna te afecta, acude primero al médico — y si te han recomendado la clase II, un flebólogo puede confirmar tanto la clase como la longitud.

Preguntas frecuentes

¿Los «20–30 mmHg» de EE. UU. y la clase II europea son lo mismo?

Parecidos, pero no idénticos. Los rangos estadounidenses son convenciones de marketing, mientras que las clases europeas están definidas por normas como RAL-GZ 387 y se miden en institutos de ensayo certificados. La clase II de la UE (23–32 mmHg) se solapa con el rango «20–30» estadounidense.

¿Pueden ser perjudiciales las medias de compresión?

Con la talla correcta y sobre piel sana, no — la presión está diseñada y certificada. Los problemas vienen de una talla equivocada, de enrollar el remate hacia abajo (lo que multiplica la presión en una sola franja) o de llevar compresión contra el consejo médico con arteriopatía, neuropatía o trombosis aguda.

¿Se llevan por la noche?

No. Tumbado, las venas no luchan contra la gravedad, así que la compresión no aporta beneficio — solo presión innecesaria. Puestas por la mañana, fuera por la noche.

Esta guía es información general sobre medias de compresión certificadas, no un consejo médico personal. Con un diagnóstico — o cualquiera de las contraindicaciones citadas — prevalece el criterio de tu médico.
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